¿Puede el género fantástico conmover?
La respuesta, como queda claro, es un rotundo si. Conceptualmente el 'Bardogento' es un lugar que nos invita a reflexionar, a poner una pausa, a mirar alrededor y, por qué no, mirarnos a nosotros mismos...es un viaje para entender y capaz tener una última chance de revisar nuestras acciones.
Juan, nuestro protagonista, se para frente a una vida vacía: no tiene tiempo para pasar con su familia, está distanciado con su amigo de toda la vida, ya no es el mismo con su mujer, está, pero no está. Así que lo veremos varado en este lugar misterioso, que por una parte representa todo lo que fue, y por otra todo lo que será, vagando, buscando respuestas, pero al mismo tiempo, revalorizando el presente que todavía puede ser. Una especie de purgatorio criollo. Con sus propios ángeles y demonios rioplatenses.
Con un estilo visual impecable -San Clemente y sus playas inmensas-, el relato va tomando forma y, si bien al principio no entendemos muy bien qué vemos, el peso de la historia nos toma desprevenidos. Nos invita también, a mirar alrededor y valorar los momentos, incluso los que ya fueron. Al mejor estilo de Scrooged (Richard Donner, 1986), basada en el Dickensiano Canción de Navidad, bajo la revisión de toda su vida somos testigos de la redención del protagonista, que, hay que decirlo, conmueve hasta las lágrimas. Especial mención a la edición de sonido (la música, bellísima) y a efectos visuales muy sólidos, sobre todo en el contexto de tanta arena!.
Lo que me gustó: conmovedora, y eso no es sencillo de lograr. El director también protagoniza, aplausos de pie. El personaje de Oscar Dubini es épico.
Lo que no me gustó: tiene un ritmo lento, por momentos. Nada grave.
★★★★
