En la temporada alta de slashers argentos, como veníamos reseñando, 2025 tuvo de todo. En este caso, la historia nos lleva a una celebración similar a la semana de la dulzura, donde todos regalan una golosina muy particular, y a través de una escena del pasado, en la que un muchacho muere por ser alérgico a uno de los ingredientes de ese chocolate, muere, bullineado por algunos rufianes locales, de esos que abundan en las pelis slashers.
Establecido el marco, la historia avanza hasta el presente, donde unos viejos amigos se juntan en una quinta de las afueras de Buenos Aires, para celebrar la amistad, contar las noticias, recordar los viejos tiempos....pero algunas historias se resisten a ser ocultadas y el pasado vendrá con todo a buscar justicia.
Me gustaron las referencias, buscadas o no, a My Bloody Valentine (George Mihalka, 1981), con el asesino bien lookeado, con una estética propia, y la excusa de la celebración para que aparezca la revancha por las cuestiones del pasado.
Lo que me gustó: la pinta del asesino, tiene identidad propia. Las muertes son muy originales. La final girl, espectacular.
Lo que no me gustó: el drama que motiva la venganza, no me cerró como algo contundente.
★★★
